La planta de biodigestión de Tibanna quiere crear también CO2 alimentario y biometano reciclando 31.000 toneladas al año de sustancias orgánicas.

 

La Comisión Autonómica de Evaluación Ambiental ha decidido que el proyecto de creación de una planta de biodigestión y producción de fertilizante orgánico líquido, biometano y CO2 alimentario promovido por la empresa Tibanna Biometano Gran Canaria S.L. en la zona portuaria del polígono industrial de Arinaga «no tiene efectos significativos sobre el medio ambiente, por lo que no deberá someterse al procedimiento de evaluación de impacto ambiental ordinaria».

La instalación de tratamiento de residuos no peligrosos, separados en origen, mediante digestión anaerobia dentro de una nave cerrada, producirá fertilizante orgánico líquido apto para su aplicación agrícola o en jardinería incorporado al riego, así como compost.

En la propia planta se llevará también a cabo el acondicionamiento como biometano para su distribución del biogás generado por la degradación de la materia orgánica, así como el del CO2 presente en dicho biogás para la comercialización de CO2 alimentario.

La capacidad de reciclado o recuperación de sustancias orgánicas que no se utilizan como disolventes (incluido el compostaje y otros procesos de transformación biológica) de la planta proyectada junto al puerto de Arinaga es de 31.000 toneladas al año, mientras que la capacidad de trituración de sólidos se eleva a 90.000 toneladas anuales y la de almacenamiento de residuos a la espera de tratamiento es de 432 toneladas.

La superficie de la zona portuaria afectada por este proyecto presenta carácter llano y dispone de acceso directo desde el enlace entre la autovía del sur (GC-1) y el polígono industrial de Arinaga.

Fuente: Canarias7

 


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